y llegaban a la otra orilla, veían la transformación del ermitaño en Lucifer.
El diablo o lucifer era el guardián del secreto, representado como un monstruo enorme con patas de macho cabrío, cabeza de cocodrilo, senos de mujer, manos de hombre, alas de murciélago y vientre de hipopótamo.
En la mano izquierda portaba una antorcha encendida, tras él se podían ver los restos humeantes de un templo incendiado.
En su mano derecha lleva un cetro con una vara en forma de doble T, acabando en V y entre los lados de la V un círculo: eran los atributos exclusivos de los príncipes que tenían el poder del conocimiento.
En esta etapa, los iniciados comprendieron que el propio guía podía transformarse en tentador, ya que era el guardián del gran secreto y no permitiría a nadie acceder a él antes del tiempo.
El arcano XV del tarot egipcio es la representación de lo misterioso como algo atrayente, la luz obscura y el destino como resultado de la voluntad. La letra egipcia Samekh y el planete Neptuno en Leo simbolizan esta carta del tarot egipcio