antes de salir de la ciudad el discípulo pasó de nuevo por las puertas del palacio.
Un grupo de jóvenes se preparaba para atravesar el umbral de la puerta y entrar en el atrio de la iniciación.
El discípulo ya había vivido esta escena. Pudo ver que el Guía Alquímico había sido conducido hasta el tercer escalón del atrio, y estaba situado bajo un dosel de columnas doradas.
Bajo este sol se veía dibujado un friso con los siete sellos de los siete guías alquímicos. La cabeza del Guía Alquímico estaba adornada con la cobra de la sabiduría, revestido de un manto rojo y una túnica dorada.
Dos de los jóvenes coronados con el símbolo indicador del primer grado de la iniciación pedían entonces ser introducidos en los misterios de Isis.
A continuación, el Sumo Sacerdote dejó ver a los aspirantes los siete sellos, y después tomó en su mano izquierda la triple cruz, que era el símbolo del control y la armonía.
Bendijo a cada uno de los aspirantes según sus deseos, pero no les entregó las llaves del gran secreto hasta que sobrepasaran el umbral.
Entonces, sobre la cabeza del Sumo Sacerdote se dibujaron el signo del zodiaco Aries y los planetas Júpiter y Marte. Había pasado a otro tiempo en el signo del zodiaco Tauro.El arcano mayor V presenta a Mercurio en Virgo. Esta carta es la luz regeneradora que infunde la vida al universo.
Representada por la letra egipcia Hei favorece el inicio de ancestrales rituales sagrados.