Su aspecto cambió aspecto al de un ermitaño, después se transmutó en sumo sacerdote, luego en mago y, al final, retomó la forma de discípulo, como el resto de iniciados.
Entonces les dijo:
Esta será la última visión antes de que yo me vaya, espero que hayáis entendido lo que debéis hacer, en adelante se os dispersará y caminaréis solos, sin más compañía que vuestra fuerza, sabiduría y los cuatro elementos.
En el cielo se vio una corona de doce rosas, renaciendo la rueda de la fortuna, comenzando así un nuevo giro que iban a presidir los cuatro elementos: tierra, fuego, agua y aire.
En el centro de la corona de rosas, una paloma con alas desplegadas, que era la paloma de Noé, pudo remontar el vuelo y anunciar una nueva era.
Una mujer arrodillada tocando una lira de tres cuerdas completa la escena.
En el cielo se iluminó el símbolo del Sol universal fecundado y los nuevos discípulos fueron enviados al nuevo mundo para trabajar y repartir su conocimiento entre los nuevos aspirantes de la Tierra Prometida.Esta es la carta de la transformación, muestra el impulso que lo desconocido que lleva a los cambios y la destreza en convertirse en cualquier bestia, animal u hombre. Este arcano del tarot egipcio representa a Neptuno en Acuario en conjunto con la letra egipcia Shin.