Fue la visión de una princesa vestida con túnica bordada en oro, que abría con sus manos sin esfuerzo las fauces de un león.
La princesa llevaba sobre su frente la cobra que es símbolo de la sabiduría, un ánfora sobre su cabeza y encima un águila con alas plegadas.
El discípulo pensó: "Es la diosa de la transmutación, puedo seducirla esta noche y apropiarme su secreto." Pero la situación era complicada, ya que tenía que conseguirlo sin parar el carro ni utilizar su aspecto de príncipe.
La visión desapareció y en ese momento supo que acababa de vencer la última tentación, que le hubiera costado la interrupción de su camino.
La voz de antes le habló en su interior: "Al amanecer estarás preparado para emprender un nuevo viaje, cambiarás tu vestimenta y dejarás todos los vehículos que hayas utilizado, ya que no los necesitarás."
Cuando amanezca, el águila y el león se pondrán a tu lado y te defenderán a ti y a tu obra para el resto de los días en este planeta, en el ánfora de tu interior brota el agua primitiva que nunca se agota y las dos serpientes se han unido en tu árbol. Marcha en paz."
Ahora, en su última etapa, otros estaban llamando a las puertas del Gran Templo y él debía tomar el camino de regreso, para devolver en justicia lo que en justicia había recibido. Arcano mayor XI del tarot egipcio
Este arcano del tarot egipcio representa lo superior, la fuerza inagotable y eficiente. El ánimo del hombre y el poder de su consciencia. Simbolizada con la letra Khaph y el Sol en el signo zodiacal Aries.