Los aspirantes vieron, en esta carta del tarot egipcio, la aparición de una princesa ataviada con vestidos de oro, con un velo en sus ojos, y su cabeza coronada por la cobra de la sabiduría.
Sentada sobre un trono cúbico, sobre tres escalones, sostenía una espada curva en su mano derecha y una balanza en su mano izquierda.
La princesa estaba de perfil, preparada para presidir el juicio de cada uno de los que habían solicitado la iniciación y aplicar en ellos la ley del karma. Detrás de la princesa estaban los testigos, los cuatro guardianes alquímicos de los cuatro elementos: un león, una esfinge con cuerpo de toro, un ángel alado y una tortuga en posición de vuelo.
El juicio tenía lugar colocando en uno de los platos de la balanza una pluma y en el otro el corazón del aspirante.
Sí el corazón pesaba más que la pluma, era conducido de regreso al mundo del maya y quedaba sujeto a la ley común. Si por el contrario, el corazón era tan ligero como la pluma, el aspirante era llevado al atrio y admitido en la iniciación.Este arcano es la carta de la sabiduría y el conocimiento. Se simboliza con saturno en el signo del zodiaco Capricornio y por la letra Heth del alfabeto egipcio.