En la visión pudo distinguir también la luna avanzando. En su camino, pudo distinguir al frente a un joven vestido con los atributos de un príncipe.
Más tarde le salieron al encuentro dos princesas bellamente ataviadas. A la derecha, se colocó la mujer vestida de blanco, coronada por la cobra de la sabiduría. A la izquierda, se situó la mujer vestida de negro, engalanada con un collar de oro y con sus pechos al descubierto, con su cabeza coronada también con la cobra de la sabiduría.
Después, las mujeres se separaron, tomando dos caminos divergentes.
El discípulo entendió entonces que él mismo era el príncipe y que debía elegir entre dos caminos para seguir adelante. Fue cuando decidió parar sus percepciones hasta la caída del sol y cuando vio dibujarse en el cielo los signos de Venus y Tauro.
Esto era indicación de que debía tomar su decisión atendiendo a la ley, intentando armonizar las dos serpientes, para evitar el punto sin retorno en su camino.
La dualidad, el bien o el mal, el ying y el yang es el significado de este arcano representado por Venus en Tauro y por la letra Vau del alfabeto egipcio. Implica la necesaria elección del camino a seguir.